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Genisteína en la enfermedad de Alzheimer: evidencia científica actual
La investigación sobre la genisteína en la enfermedad de Alzheimer ha aumentado en los últimos años debido a su posible influencia sobre procesos biológicos implicados en la neurodegeneración. La genisteína es una isoflavona presente principalmente en la soja, estudiada por su actividad antioxidante, antiinflamatoria y su capacidad moduladora de diversas vías celulares.
Sin embargo, el interés experimental no equivale automáticamente a utilidad clínica. Analizar la evidencia disponible exige distinguir con claridad entre hipótesis biológicas y resultados demostrados en pacientes.
Qué es la genisteína en la enfermedad de Alzheimer y por qué se estudia
La genisteína pertenece al grupo de los fitoestrógenos y actúa como modulador selectivo del receptor estrogénico beta. Además, se ha descrito su capacidad para intervenir en vías de señalización relacionadas con inflamación, estrés oxidativo y apoptosis celular (Uddin et al., 2019).
En el contexto de la genisteína en la enfermedad de Alzheimer, el interés radica en que estos mecanismos coinciden con procesos centrales de la fisiopatología de la enfermedad. Entre los efectos observados en modelos experimentales se incluyen:
- Disminución del estrés oxidativo neuronal.
- Modulación de la neuroinflamación.
- Influencia en la acumulación de beta-amiloide.
- Posible efecto sobre la fosforilación de proteína tau.
- Activación de mecanismos de autofagia celular.
Estos hallazgos proceden principalmente de estudios in vitro y en modelos animales. Aunque aportan plausibilidad biológica, no constituyen por sí mismos evidencia terapéutica en humanos.
Evidencia clínica sobre la genisteína en la enfermedad de Alzheimer
La evidencia clínica disponible es limitada pero relevante. Un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo publicado en Alzheimer’s Research & Therapy evaluó la administración oral de genisteína durante doce meses en pacientes con enfermedad de Alzheimer en fase prodrómica (Viña et al., 2022).
El estudio incluyó evaluación cognitiva y análisis de biomarcadores mediante PET con 18F-flutemetamol. Los autores observaron señales de preservación en determinadas pruebas neuropsicológicas y modificaciones regionales en la captación amiloide. Sin embargo, el tamaño muestral reducido limita la generalización de los resultados.
En una publicación posterior, el mismo grupo de investigación reforzó la hipótesis de que la genisteína podría retrasar la progresión clínica en fases iniciales, aunque insistió en la necesidad de estudios multicéntricos de mayor escala para confirmar estos hallazgos (Viña et al., 2024).
Por tanto, la investigación sobre la genisteína en la enfermedad de Alzheimer se encuentra todavía en una fase exploratoria.
Datos observacionales y consumo de isoflavonas en Alzheimer
Más allá de los ensayos clínicos, se han publicado estudios poblacionales sobre consumo de soja e isoflavonas y su relación con la función cognitiva. En este apartado, el interés por la genisteína en la enfermedad de Alzheimer se interpreta con cautela, ya que los diseños y las poblaciones estudiadas son muy heterogéneos. Un metaanálisis encontró mejoras modestas en determinados dominios cognitivos, aunque con elevada heterogeneidad metodológica (Cui et al., 2020).
Por otro lado, un estudio de cohorte prospectivo describió una asociación entre alta ingesta de genisteína en la mediana edad y mayor riesgo de deterioro cognitivo en etapas posteriores (Svensson et al., 2023). Este tipo de estudios no demuestra causalidad, pero subraya que la relación entre nutrición y neurodegeneración es compleja y multifactorial.
En consecuencia, interpretar los datos sobre la genisteína en la enfermedad de Alzheimer requiere prudencia y contextualización.
Farmacocinética de la genisteína en la enfermedad de Alzheimer
Un aspecto relevante en la investigación sobre la genisteína en la enfermedad de Alzheimer es su biodisponibilidad. La absorción intestinal y el metabolismo por la microbiota influyen en la formación de metabolitos activos como el equol, cuya producción varía entre individuos (Setchell & Clerici, 2010).
Esta variabilidad podría explicar diferencias en la respuesta biológica observada en estudios clínicos. Este aspecto también es relevante cuando se analiza la genisteína en la enfermedad de Alzheimer desde una perspectiva terapéutica.
Seguridad de la genisteína en la enfermedad de Alzheimer
El consumo alimentario de soja se considera generalmente seguro en la población general. En el contexto de la genisteína en la enfermedad de Alzheimer, esta cuestión adquiere especial importancia al valorar suplementos concentrados. En cuanto a suplementos de isoflavonas, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria no encontró evidencia de efectos adversos significativos en mama o útero en mujeres posmenopáusicas dentro de los rangos evaluados (EFSA, 2015).
No obstante, en pacientes con antecedentes de cáncer hormonodependiente o en tratamiento con moduladores estrogénicos, se recomienda prudencia y supervisión médica. En términos clínicos, esto también forma parte de la discusión sobre la genisteína en la enfermedad de Alzheimer, especialmente cuando se plantea su uso fuera de ensayos clínicos.
Actualmente, no existen guías clínicas que recomienden la genisteína como tratamiento estándar para la enfermedad de Alzheimer. Su uso debe interpretarse dentro del ámbito de investigación clínica y no como intervención validada.
Conclusión sobre la genisteína en la enfermedad de Alzheimer
La investigación sobre la genisteína en la enfermedad de Alzheimer presenta fundamentos biológicos plausibles y resultados clínicos preliminares que justifican estudios adicionales. Sin embargo, la evidencia disponible es insuficiente para establecer recomendaciones terapéuticas.
En conjunto, el estado actual del conocimiento indica que la genisteína en la enfermedad de Alzheimer debe entenderse como una línea de investigación prometedora, pero todavía no confirmada. En neurociencia clínica, la prudencia forma parte esencial del método científico. Por ello, cualquier recomendación sobre la genisteína en la enfermedad de Alzheimer debe basarse exclusivamente en evidencia clínica sólida.
Las referencias que se citan a continuación sustentan el análisis disponible sobre la genisteína en la enfermedad de Alzheimer y permiten profundizar en la lectura de los estudios originales.
Bibliografía
- Viña J, Borrás C, Gambini J, et al. Genistein effect on cognition in prodromal Alzheimer’s disease patients: A randomized, double-blind, placebo-controlled trial. Alzheimer’s Research & Therapy. 2022;14:120. https://doi.org/10.1186/s13195-022-01043-2
- Uddin MS, Kabir MT, Al Mamun A, et al. Emerging signal regulating potential of genistein against Alzheimer’s disease. Molecular Neurobiology. 2019;56(10):7025–7039. https://doi.org/10.1007/s12035-019-1563-2
- Cui C, Birru RL, Snitz BE, et al. Effects of soy isoflavones on cognitive function: A systematic review and meta-analysis. Nutrients. 2020;12(10):2902. https://doi.org/10.3390/nu12102902
- Setchell KD, Clerici C. Equol: pharmacokinetics and biological actions. Journal of Nutrition. 2010;140(7):1355S–1362S. https://doi.org/10.3945/jn.109.119784
- EFSA Panel on Food Additives and Nutrient Sources added to Food (ANS). Scientific opinion on the safety of isoflavones. EFSA Journal. 2015;13(10):4246. https://doi.org/10.2903/j.efsa.2015.4246
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