TIEMPO CONTIGO
Llevo tanto tiempo contigo que…
mi memoria borró
los febriles abrazos
los infinitos besos,
los hombros que colmaron
mis primeros sosiegos.
«Cartas del Alzheimer» es una sección que comienza justo cuando empiezo este blog. Es el génesis y la razón de este sitio web, con esta carta empieza todo.

Llevo tanto tiempo contigo que…
mi memoria borró
los febriles abrazos
los infinitos besos,
los hombros que colmaron
mis primeros sosiegos.
Con el paso de los años y los que llevas cuidando, esto que te voy a decir…!yo sé que tú ya lo sabes!.
Antes, mucho antes, cuando tú estabas cansada o cansado, te sentabas o te ibas a pasear para despejar tu cabeza y darle descanso a tu cuerpo. Y quedabas con tu gente para charlar y preparar un plan para el fin de semana. Pero desde hace unos cuantos o quizás muchos años, esto que para ti era ordinario, y entendiendo esta palabra, como algo diario, ahora que estás cuidando, ahora…es algo extraordinario, es decir, algo que muy pocas o ninguna vez lo haces.
Por mi mente fluyen miles de sentimientos que tal vez no quisiera percibir, pero la realidad hace que día a día me tropiece con cosas que no acabo de entender: rabia, culpa, soledad, impotencia, fracaso, frustración… La crueldad de esa realidad es tan intensa que el primer impulso sería huir, abandonar todo. Te deprimes, lloras, estás destrozada, no entiendes por qué te tiene que estar ocurriendo a ti, esperas que sea un sueño del que te acabes despertando; sin embargo, te das cuenta de que no es un sueño, sino una pesadilla que poco a poco te va consumiendo ante su mirada perdida.

Mi abuela Pepita tiene 74 años y es viuda de Manuel desde hace un par de años, y eso no es ninguna suerte. A los 72 más o menos tuvo una enfermedad que cambiaría mucho el resto de su vida y no para bien, sino para mal. Mi abuela no tuvo la culpa de que tuviese tan mala suerte, como el resto de los enfermos.
Esta enfermedad fastidia mucho, porque no te puedes comunicar bien con un familiar con el que siempre lo has hecho sin dificultad alguna. Yo, a mi abuela, la noto más apagada que antes pero la sigo queriendo igual porque, aunque no sea como antes, en el fondo sigue teniendo el mismo corazón de oro que ha tenido siempre.
A veces se queda con la mirada perdida, yo creo que se encuentra muy extraña.
#CartasDelAlzheimer El trastero Hoy estuve organizando el trastero. ¡La cantidad de cosas que acumulamos a lo largo de nuestra vida! Allí me encontré de todo. Tengo fotografías de cuando iba en quinto de E.G.B., con eluniforme, la mochila y mis amigos. Tengo también una bolsa con 100 canicas que le había ganado a Julio Iglesias …

Es media tarde. En el pequeño salón de casa, la luz llega oprimida, creando un ambiente casi de penumbra. Me acerco a la ventana y aparto el visillo. Fuera, enfrente, muy cerca, la arquitectura típica de esta parte de la ciudad: casas de dos, cinco o seis pisos, con ventanas simétricas y pequeños portales, a las que un cielo fundido con la insistente y fría lluvia uniforme de gris, difuminando perfiles y contrastes.
Suena la voz de mamá que, sentada frente a la tele, yo suponía inmersa en su mundo interior:
Gran recopilación de las mejores frases para el Día del Alzheimer para ser usadas en Facebook, WhatsApp, Instagram, Twitter, SMS o enviarlas por correo electrónico. También para imprimir y poner en el escaparate de tu negocio el próximo 21 de septiembre.

Recuerdo mi primera nave espacial, no había otra igual; mis amigos no tenían nada parecido. Me sentía el amo del mundo. Era un regalo de mi tío, el de América. Venía todos los veranos y yo lo esperaba ansioso.
Recuerdo mi primera cita en el dentista. En mi pueblo no había y teníamos que desplazarnos casi 25 kilómetros de los de entonces.