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El estreñimiento en personas mayores es uno de los problemas digestivos más frecuentes en la vejez. Aunque a menudo se percibe como un trastorno leve, su impacto en la calidad de vida puede ser considerable. De hecho, cuando no se aborda adecuadamente, puede generar malestar persistente, dolor abdominal y complicaciones evitables. Por ello, identificar sus causas y aplicar un tratamiento adecuado y personalizado resulta fundamental.
Con el envejecimiento, la motilidad intestinal tiende a disminuir de forma natural. Además, pueden intervenir otros factores como la deshidratación, la falta de movilidad, determinados medicamentos o la presencia de enfermedades crónicas. En consecuencia, el tránsito intestinal se vuelve más lento, lo que favorece la aparición de dificultad para evacuar.
Causas del estreñimiento en personas mayores
El estreñimiento en personas mayores suele estar relacionado con múltiples factores. Entre los más habituales se encuentran:
- Disminución natural de la motilidad intestinal.
- Deshidratación.
- Inmovilidad o sedentarismo.
- Efectos secundarios de medicamentos.
- Enfermedades crónicas asociadas.
Asimismo, muchos fármacos pueden favorecer el problema. Entre ellos destacan los antiinflamatorios, los opiáceos, los diuréticos, los bloqueadores del calcio y los suplementos de hierro o calcio.
Valoración clínica del estreñimiento en el adulto mayor
Para abordar el estreñimiento en personas mayores, debe realizarse en primer lugar una anamnesis completa y detallada. Es fundamental preguntar por la alimentación habitual, el consumo de líquidos, el nivel de actividad física y los hábitos intestinales. Además, conviene revisar la medicación actual, ya que muchos fármacos pueden influir en el tránsito intestinal.
Debe tenerse en cuenta que el patrón normal de evacuación es variable. Puede oscilar entre tres deposiciones al día y tres por semana. Por lo tanto, si la persona evacúa con regularidad, sin dolor y sin esfuerzo excesivo, puede considerarse que su ritmo intestinal es normal.
Posteriormente, se recomienda realizar una exploración física dirigida. La presencia de distensión abdominal o la disminución de los ruidos intestinales puede indicar retención fecal. En situaciones prolongadas o cuando se sospecha impactación, puede ser necesario descartar un fecaloma mediante tacto rectal, siempre bajo criterio profesional.
Tratamiento del estreñimiento en personas mayores
El tratamiento debe ser individualizado y centrarse, en primer lugar, en medidas naturales. Solo cuando estas no son suficientes se recomienda añadir tratamiento farmacológico.
Dieta rica en fibra
Una alimentación rica en fibra puede favorecer el tránsito intestinal y contribuir a prevenir el estreñimiento en personas mayores. Se recomienda incluir alimentos como pan integral, cereales de salvado, legumbres, calabaza y frutas como ciruelas o naranjas, ya que aportan fibra soluble e insoluble beneficiosa para la función digestiva.
No obstante, la respuesta a la fibra no es igual en todos los casos. En algunas personas puede aumentar la distensión abdominal o la sensación de hinchazón, especialmente si se introduce de forma brusca. Por ello, su incorporación debe realizarse de manera progresiva y adaptarse a las necesidades individuales.
Hidratación adecuada
La deshidratación contribuye de forma directa al estreñimiento en personas mayores, ya que reduce la cantidad de agua presente en las heces y dificulta su eliminación. Por este motivo, debe fomentarse una ingesta regular y suficiente de agua a lo largo del día.
Además, conviene limitar el consumo de bebidas con cafeína o alcohol, ya que pueden favorecer la pérdida de líquidos y agravar el problema intestinal. Mantener un adecuado equilibrio hídrico es una de las medidas más sencillas y eficaces para mejorar el tránsito intestinal.
Actividad física regular
El movimiento físico estimula el peristaltismo intestinal, es decir, las contracciones naturales que permiten el avance de las heces a lo largo del colon. Cuando la actividad disminuye, el tránsito intestinal tiende a volverse más lento.
Por ello, siempre que sea posible, se recomienda caminar a diario o realizar ejercicios adaptados a la condición física del paciente. Incluso una actividad moderada puede contribuir a mejorar la función digestiva y prevenir el estreñimiento en personas mayores.
Horario y posición adecuada
Intentar la evacuación entre 10 y 15 minutos después del desayuno permite aprovechar el reflejo gastrocólico, un mecanismo fisiológico que estimula el movimiento intestinal tras la ingesta de alimentos. Este momento del día suele ser el más favorable para establecer una rutina regular.
Además, adoptar una postura erguida y cómoda en el inodoro facilita la eliminación intestinal gracias al efecto de la gravedad. La intimidad, la relajación y evitar las prisas también contribuyen a que la evacuación se produzca de forma más eficaz y natural.
Tratamiento farmacológico
Si las medidas naturales no resultan suficientes, puede considerarse el uso de medicación oral, siempre bajo supervisión profesional. Estos fármacos se clasifican en tres grupos principales según su mecanismo de acción:
- Fibras solubles, como el psyllium, que aumentan el volumen de las heces y favorecen el tránsito intestinal al retener agua en el colon.
- Ablandadores de heces, como el docusato, especialmente útiles en pacientes con heces duras o dificultad para evacuar.
- Laxantes estimulantes, como la senna, que incrementan la motilidad intestinal. Sin embargo, deben utilizarse con moderación debido al riesgo de efectos adversos, como desequilibrios electrolíticos.
En cuanto a los tratamientos rectales, los supositorios y enemas deben reservarse para situaciones puntuales. Su uso frecuente puede provocar irritación de la mucosa rectal o pequeños traumatismos, por lo que no se recomienda como solución habitual.
Prevención del estreñimiento en personas mayores
La prevención del estreñimiento en personas mayores debe basarse en un programa personalizado y realista, adaptado a la situación clínica de cada paciente. Este enfoque debe incluir una alimentación equilibrada, una hidratación adecuada, actividad física regular y una revisión periódica de la medicación, ya que muchos fármacos pueden influir en el tránsito intestinal.
Si no se obtiene respuesta con las medidas iniciales, pueden requerirse pruebas diagnósticas adicionales para descartar causas orgánicas o complicaciones. En cualquier caso, una intervención temprana mejora el pronóstico, reduce el riesgo de impactación fecal y contribuye a preservar la calidad de vida.
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Gran artículo, gracias