Caricias imprescindibles para el ser humano: El abrazo es el genérico de los ansiolíticos
Las caricias imprescindibles para el ser humano forman parte del bienestar desde el nacimiento, especialmente en contextos sanitarios y de cuidado. El neurólogo catalán Jordi Montero lo defendió tras décadas de experiencia, recordando que el contacto humano no es solo emocional, sino también una necesidad biológica.
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Tras 41 años de servicio como neurólogo, lo habitual habría sido una despedida con sus compañeros del Hospital de Bellvitge. Sin embargo, el jefe de Neurofisiología, el doctor Jordi Montero, eligió compartir una conferencia bajo un título tan significativo como “Neurofisiología de las caricias”.
Durante esta conferencia, reivindicó con base científica la importancia de las caricias en el estado emocional de cualquier persona y, de forma muy especial, en quienes atraviesan una enfermedad o situación de dependencia.
Tal y como explicó: “cualquier mamífero acaricia a su cría cuando nace”, y lo hace durante horas. Este comportamiento no es casual, sino que resulta clave para la supervivencia y el desarrollo emocional.
A nivel científico, se ha demostrado la existencia de receptores cutáneos en la base del vello que permiten que la sensación del contacto llegue a las áreas límbicas del cerebro, responsables de regular las emociones. Este efecto del contacto humano sobre el bienestar emocional también ha sido respaldado por investigaciones científicas sobre el tacto y la salud.
No obstante, la caricia no siempre implica contacto físico. También puede manifestarse en forma de mirada, en la capacidad de ponerse en el lugar del otro, en la expresión facial o en pequeños gestos cotidianos que transmiten cercanía. Estas formas de comunicación también son caricias imprescindibles en el día a día.
«El abrazo es el genérico de los ansiolíticos»
“La caricia, basada en el respeto, el afecto y la educación, es una sensación única y especial. Supone una gran ayuda para los pacientes, además de ser sencilla, accesible y muy efectiva.
Pero todavía es necesario potenciarla más dentro del ámbito médico y enfermero”.
Este enfoque conecta directamente con la necesidad de una atención más humana. En enfermedades como el Alzheimer, donde la memoria falla, el vínculo emocional permanece. Por eso, el contacto humano y las caricias imprescindibles siguen teniendo un papel fundamental. Puedes profundizar en este aspecto en nuestro artículo sobre síntomas del Alzheimer.
También resulta clave entender cómo pequeños gestos pueden marcar la diferencia en el día a día del cuidador. En este sentido, te recomendamos leer consejos para cuidadores de Alzheimer, donde el trato cercano y la empatía forman parte de esas caricias imprescindibles que no siempre se ven.
Ojalá su mensaje siga inspirando a profesionales sanitarios y a la sociedad en general. Porque no solo el ámbito sociosanitario necesita este cambio: todos podemos incorporar más contacto humano en nuestra vida diaria.
Una mano en el hombro, una mirada cómplice o una sonrisa pueden transmitir mucho más de lo que imaginamos. A veces basta con decir sin palabras: “Estoy aquí contigo, aunque no sepas quién soy”. Y eso, en muchos casos, es una de las caricias imprescindibles más valiosas.
Actualizado: 10 de abril de 2026
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