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A veces no es demencia: puede ser la medicación

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La polimedicación en personas mayores es cada vez más frecuente. Pero cuando aparecen somnolencia, confusión, debilidad, caídas o un empeoramiento repentino, no siempre hay que asumir que “es la edad” o que la demencia ha avanzado. A veces, uno o varios medicamentos pueden estar contribuyendo al problema.

Polimedicación en personas mayores y revisión de medicamentos ante problemas de memoria
Revisar la medicación puede ayudar a detectar efectos adversos, interacciones o tratamientos que contribuyen a somnolencia, confusión, caídas o cambios de memoria.

En España, el Ministerio de Sanidad informó en 2026 de que cerca del 30 % de las personas de 65 o más años toma cinco o más medicamentos crónicos. Entre los 85 y 94 años, la proporción asciende al 44,7 %. Esto no significa que tomar varios fármacos sea necesariamente incorrecto, pero sí hace especialmente importante revisar periódicamente para qué sirve cada uno, si sigue siendo necesario y si puede estar causando efectos adversos.

Contenido revisado y actualizado: 13 de septiembre de 2026.

Lo más importante

  • Un cambio brusco de memoria, conducta o nivel de alerta no debe atribuirse automáticamente a la demencia.
  • Tomar varios medicamentos puede ser necesario y adecuado; el problema aparece cuando alguno ya no aporta beneficio, interacciona, duplica efectos o provoca reacciones adversas.
  • Somnolencia, mareos, debilidad, caídas, confusión o pérdida de autonomía pueden justificar una revisión de la medicación.
  • Una cascada de prescripción ocurre cuando un efecto adverso de un fármaco se interpreta como un problema nuevo y se añade otro medicamento para tratarlo.
  • No suspendas ni reduzcas medicamentos por tu cuenta. Algunos requieren retirada gradual o una valoración previa.

¿Qué es la polimedicación en personas mayores?

La palabra polimedicación o polifarmacia suele utilizarse cuando una persona toma varios medicamentos de forma simultánea. En el informe español de 2026, el Ministerio de Sanidad considera polimedicada a la persona de 65 o más años que mantiene tratamiento crónico con cinco o más principios activos distintos durante un mismo año.

Sin embargo, el número por sí solo no determina si el tratamiento es bueno o malo. Una persona con varias enfermedades puede necesitar cinco, seis o más medicamentos y obtener un beneficio claro de todos ellos.

Por eso se distingue entre polimedicación apropiada y polimedicación problemática. Esta última puede aparecer cuando existen fármacos innecesarios, duplicidades, interacciones, dosis que ya no son adecuadas, tratamientos cuyo beneficio ha dejado de compensar sus riesgos o medicamentos añadidos para tratar efectos adversos de otros.

A veces no es demencia: puede ser la medicación

Una persona mayor puede empezar a estar más dormida, desorientada, lenta, inestable o apática después de iniciar un medicamento, aumentar una dosis o combinar varios tratamientos. En otras ocasiones, un efecto adverso aparece de forma más gradual y termina confundiéndose con el envejecimiento, la fragilidad o el avance de una demencia ya diagnosticada.

Esto no significa que todos los cambios cognitivos en una persona medicada estén causados por fármacos. Una infección, deshidratación, dolor, alteraciones metabólicas, problemas tiroideos, déficit de vitamina B12, depresión, un ictus u otras enfermedades también pueden producir cambios cognitivos o funcionales.

Glucemia, diabetes y cambios que pueden confundirse con deterioro cognitivo

En una persona con diabetes, un cambio repentino de comportamiento, atención o estado general también obliga a pensar en la glucemia. Una bajada de azúcar en sangre —hipoglucemia— puede causar confusión, dificultad para concentrarse, mareo, debilidad o somnolencia. Algunos tratamientos para la diabetes pueden favorecer estos episodios, por lo que resulta importante tenerlos en cuenta cuando aparece un cambio brusco.

La glucosa muy elevada también puede producir cansancio y debilidad y, en situaciones graves, acompañarse de confusión o somnolencia. Por eso, en una persona con diabetes no conviene atribuir automáticamente estos cambios a la edad o a una demencia sin valorar también su situación metabólica y el tratamiento que está utilizando.

Para información, educación diabetológica y apoyo a personas con diabetes y sus familias en Melilla, puede consultarse la Asociación de Personas con Diabetes de Melilla (ADIMEL).

Precisamente por eso, ante un deterioro nuevo o llamativo conviene revisar el conjunto de la situación en lugar de asumir que “es el Alzheimer”. En Alzheimer Universal ya abordamos otras causas potencialmente reversibles o tratables de síntomas similares a una demencia, entre ellas los efectos secundarios y las interacciones de medicamentos.

Cambio observado Por qué conviene revisar la medicación
Somnolencia excesiva Puede aparecer con algunos medicamentos o con la suma de varios efectos sedantes.
Confusión o desorientación nueva Debe valorarse junto con infecciones, deshidratación, dolor, alteraciones metabólicas y posibles efectos farmacológicos.
Mareos o inestabilidad Algunos tratamientos pueden favorecer bajadas de tensión, sedación o problemas de equilibrio.
Caídas La revisión de medicamentos forma parte de la valoración del riesgo de caídas en personas mayores.
Debilidad o pérdida funcional Un cambio que coincide con un nuevo tratamiento o ajuste de dosis merece ser comunicado y evaluado.
Cambio de conducta No debe atribuirse automáticamente a la demencia sin revisar otras causas posibles.

Polimedicación en personas mayores y deterioro cognitivo: ¿qué dice la evidencia?

Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2024 encontró una asociación entre polifarmacia y mayor frecuencia de deterioro cognitivo en personas mayores. El riesgo observado era mayor tanto entre quienes tomaban cinco o más medicamentos como entre quienes tomaban diez o más.

Pero una asociación no demuestra que los medicamentos sean siempre la causa. Las personas que toman más tratamientos suelen tener también más enfermedades, mayor fragilidad y otros factores que pueden influir en la cognición. El mensaje práctico no es “menos medicamentos siempre es mejor”, sino revisar si cada medicamento sigue teniendo una indicación, un beneficio y una dosis adecuados para esa persona.

Polifarmacia y cascadas de prescripción: cuando un medicamento lleva a otro

Una cascada de prescripción puede comenzar cuando un medicamento provoca un efecto adverso que se interpreta como una enfermedad nueva. En lugar de revisar primero si el tratamiento inicial está relacionado con ese cambio, se añade otro fármaco para tratar el nuevo síntoma.

Un ejemplo clásico es el edema de tobillos asociado a determinados medicamentos. Si la hinchazón se interpreta únicamente como un problema nuevo, podría añadirse otro tratamiento sin valorar antes si el primer fármaco está contribuyendo al síntoma. La existencia de una secuencia de este tipo no demuestra por sí sola que la segunda prescripción sea incorrecta, pero sí justifica revisar el orden en que aparecieron los síntomas y los tratamientos.

Un estudio de 2026 identifica 24 cascadas de prescripción prioritarias

Una investigación publicada el 10 de septiembre de 2026 en The BMJ analizó datos de 2.297.942 personas de 66 años o más que vivían en la comunidad en Ontario (Canadá). Los investigadores evaluaron 65 cascadas potencialmente inapropiadas identificadas previamente mediante consenso internacional y encontraron 24 secuencias que cumplían sus criterios de prioridad por prevalencia, incidencia y asociación temporal.

Entre las cascadas con mayor incidencia aparecieron suplemento de hierro → laxante (11,9 %), estatina → analgésico (10,9 %) e inhibidor de la colinesterasa → medicamento para dormir (10,3 %). Esta última tiene especial interés en el contexto de las demencias porque los inhibidores de la colinesterasa se utilizan en determinadas personas con enfermedad de Alzheimer.

Los propios autores hablan de cascadas potencialmente inapropiadas: estos datos no permiten concluir que toda combinación de este tipo sea un error ni que exista causalidad en cada paciente. Su utilidad es señalar patrones que deberían hacer revisar la historia de la medicación antes de añadir automáticamente otro tratamiento.

Una pregunta sencilla que puede cambiar la consulta

Si un síntoma apareció después de empezar un medicamento o cambiar una dosis, pregunta: “¿Podría esto ser un efecto adverso o una interacción antes de añadir otro tratamiento?”

Psicofármacos, caídas y somnolencia en personas mayores

Los psicofármacos pueden ser necesarios y aportar beneficios importantes. Sin embargo, en una persona mayor también pueden requerir una vigilancia especial cuando aparecen sedación, inestabilidad, caídas o cambios funcionales.

Las recomendaciones actuales sobre prevención de caídas en personas mayores incluyen la revisión de la medicación y señalan específicamente la necesidad de revisar los psicofármacos cuando existe riesgo de caídas.

Esto no significa que un antidepresivo, ansiolítico, antipsicótico u otro psicofármaco deba retirarse automáticamente. Significa que el beneficio, la dosis, la duración, otros medicamentos concomitantes y los cambios observados deben revisarse de forma individual.

Cuando la medicación cambia el cuadro: tres situaciones que pueden pasar desapercibidas

Los efectos adversos no siempre se presentan de una forma evidente. A veces aparecen como cansancio, debilidad, somnolencia, inestabilidad o cambios de conducta que pueden confundirse con el envejecimiento, la fragilidad o el avance de un deterioro cognitivo.

Los siguientes son casos ficticios e ilustrativos, construidos a partir de situaciones descritas en la práctica clínica y en la literatura sobre seguridad de los medicamentos. No representan a pacientes reales.

Caso 1. “Desde que empezó el tratamiento ya no camina igual”

Una mujer de 76 años inicia un nuevo tratamiento. Poco después, su familia observa debilidad en las piernas, mayor inseguridad al caminar y más dificultad para levantarse. El cambio coincide en el tiempo con la nueva medicación. Eso no demuestra por sí solo una reacción adversa, pero sí es un motivo razonable para revisar el tratamiento antes de atribuir el empeoramiento únicamente a la edad o a una pérdida funcional irreversible.

Caso 2. “Está más adormilado y menos atento que antes”

Un hombre que toma varios medicamentos empieza a mostrarse más somnoliento de lo habitual, responde con algo más de lentitud y participa menos en las conversaciones. La familia percibe el cambio y se pregunta si puede estar relacionado con su estado cognitivo. Entre las posibles causas que conviene valorar está también la medicación, especialmente si recientemente se ha añadido un tratamiento, se ha cambiado una dosis o varios fármacos pueden producir efectos sedantes.

Caso 3. Un síntoma nuevo termina añadiendo otra pastilla

Una persona inicia un medicamento y posteriormente aparece un nuevo síntoma. Ese problema se interpreta como una enfermedad distinta y se prescribe otro fármaco sin valorar primero si el tratamiento inicial pudo contribuir al cambio. Es el mecanismo clásico de una cascada de prescripción.

Los tres ejemplos tienen algo en común: la cronología importa. Saber cuándo apareció un síntoma, qué medicamento se había iniciado o modificado y qué otros tratamientos toma la persona puede aportar información decisiva durante una revisión clínica.

Los efectos cognitivos de la medicación no empiezan a los 65 años

Este artículo pone el foco en las personas mayores porque la polimedicación, la fragilidad y las enfermedades crónicas son más frecuentes con la edad. Pero los efectos de algunos medicamentos sobre la atención, la memoria, el nivel de alerta o el tiempo de reacción también pueden aparecer antes de los 65 años.

La edad no funciona como una frontera. El riesgo depende del medicamento, la dosis, el tiempo de uso, las combinaciones, otras enfermedades y la sensibilidad individual. Por eso, cualquier cambio cognitivo o funcional que aparezca después de iniciar o modificar un tratamiento merece ser comentado, independientemente de la edad.

La polimedicación no es solo un problema de personas mayores

Aunque este artículo se centra en la polimedicación en personas mayores, las dificultades relacionadas con múltiples tratamientos pueden aparecer a cualquier edad, especialmente en personas con varias enfermedades crónicas, problemas de salud mental, dolor persistente o tratamientos prescritos por diferentes especialistas.

También existen momentos especialmente delicados: un ingreso hospitalario, un alta, un cambio de residencia o el paso de un especialista a otro. En esas transiciones es importante que exista una lista única y actualizada de todo lo que la persona toma, incluidos medicamentos sin receta, suplementos y productos de herbolario.

Personas mayores polimedicadas: cuándo pedir una revisión de la medicación

NICE recomienda considerar una revisión estructurada de la medicación en personas que toman múltiples medicamentos, viven con enfermedades crónicas o son mayores.

En la polimedicación en personas mayores, puede ser especialmente útil solicitar una revisión cuando:

  • se han añadido varios medicamentos en poco tiempo;
  • han intervenido distintos médicos o especialistas;
  • la persona ha salido recientemente del hospital;
  • han aparecido mareos, somnolencia, confusión, caídas o debilidad;
  • existe dificultad para seguir correctamente los horarios;
  • se toman medicamentos sin receta, suplementos o productos de herbolario;
  • un tratamiento lleva años utilizándose y nadie ha revisado recientemente si sigue siendo necesario;
  • la situación clínica, la fragilidad o los objetivos de cuidado han cambiado.

Qué llevar a una revisión de medicación

Una revisión será más útil si se dispone de información completa. Puedes preparar:

  • una lista de todos los medicamentos y dosis;
  • qué se toma por la mañana, tarde y noche;
  • medicamentos sin receta;
  • vitaminas, suplementos y productos de herbolario;
  • qué médico indicó cada tratamiento, si se conoce;
  • cuándo empezó cada medicamento;
  • síntomas o cambios observados y cuándo comenzaron;
  • caídas recientes, mareos, desmayos o episodios de confusión;
  • dudas sobre tratamientos que ya no parecen necesarios.

Preguntas útiles para hacer

  • ¿Para qué sirve cada medicamento?
  • ¿Sigue siendo necesario?
  • ¿Podría alguno explicar este síntoma nuevo?
  • ¿Hay medicamentos que hagan lo mismo o potencien sus efectos?
  • ¿La dosis sigue siendo adecuada?
  • ¿Hace falta algún análisis o control?
  • Si hubiera que retirar alguno, ¿cómo debe hacerse?

Organizar las tomas puede facilitar el día a día

Un pastillero semanal puede ayudar a organizar una pauta que ya ha sido prescrita y a visualizar mejor las tomas. No sirve para decidir qué medicamentos tomar, retirar o combinar y no sustituye una revisión médica o farmacéutica. Algunos medicamentos deben conservarse en su envase original; si tienes dudas, consulta con la farmacia.

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Deprescripción no significa quitar medicamentos sin más

La deprescripción es un proceso clínico planificado para reducir o retirar medicamentos cuando los posibles daños superan los beneficios, el tratamiento ya no es necesario o los objetivos de cuidado han cambiado.

No consiste en vaciar un pastillero ni en retirar tratamientos únicamente porque una persona toma muchos. Debe hacerse de forma individual, revisando indicaciones, riesgos, preferencias y posibles síntomas de retirada. En algunos medicamentos puede ser necesario reducir la dosis de manera progresiva.

Cuándo un cambio requiere valoración urgente

Una revisión ordinaria de la medicación no sustituye la atención urgente. Busca asistencia sanitaria inmediata ante situaciones como:

  • dificultad importante para respirar;
  • pérdida de consciencia o imposibilidad para despertar a la persona con normalidad;
  • confusión intensa de aparición brusca acompañada de un deterioro físico importante;
  • debilidad súbita de un lado del cuerpo, dificultad para hablar u otros signos compatibles con un ictus;
  • una caída con golpe importante en la cabeza;
  • sospecha de sobredosis o de haber tomado medicamentos equivocados.

Preguntas frecuentes sobre polimedicación en personas mayores

¿Cinco medicamentos son demasiados?

No necesariamente. Cinco medicamentos se utiliza a menudo como umbral para estudiar la polimedicación, pero una persona puede necesitarlos todos. Lo importante es que cada tratamiento tenga una indicación clara, aporte beneficio y sea revisado cuando cambian las circunstancias.

¿Los medicamentos pueden provocar síntomas que parezcan demencia?

Sí. Algunos medicamentos, efectos adversos o interacciones pueden contribuir a confusión, somnolencia, alteraciones de la atención o cambios funcionales. Pero estos síntomas tienen muchas otras causas posibles y necesitan valoración, especialmente si aparecen de forma brusca.

¿Qué es una revisión estructurada de la medicación?

Es una revisión crítica de todos los medicamentos de una persona para comprobar indicaciones, eficacia, posibles efectos adversos, interacciones, dosis y necesidades de seguimiento, teniendo también en cuenta sus preferencias y objetivos.

¿Puedo quitar un medicamento si creo que le está haciendo daño?

No es recomendable modificar un tratamiento por cuenta propia. Algunos medicamentos pueden producir problemas si se suspenden bruscamente. Si sospechas una reacción adversa, contacta con el profesional que lo indicó, con Atención Primaria o con un farmacéutico; si la reacción parece grave, busca atención urgente.

Revisar la medicación también es cuidar

Los medicamentos salvan vidas, alivian síntomas y permiten controlar enfermedades que antes reducían enormemente la supervivencia y la calidad de vida. El problema no son “las pastillas” en sí mismas.

Hablar de polimedicación en personas mayores no significa considerar excesivo cualquier tratamiento con varios fármacos, sino comprobar periódicamente que cada medicamento sigue siendo necesario, adecuado y beneficioso para esa persona.

El problema aparece cuando el tratamiento deja de revisarse mientras la persona, sus enfermedades y sus necesidades siguen cambiando. Por eso, la polimedicación en personas mayores debe revisarse de forma periódica y personalizada. Especialmente cuando existe deterioro cognitivo o demencia, observar los cambios, mantener una lista actualizada y pedir una revisión cuando algo no encaja puede evitar sufrimiento y tratamientos innecesarios.

A veces no es demencia. A veces hay una causa tratable. Y, en algunas ocasiones, merece la pena mirar primero el pastillero.

Este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye una valoración médica o farmacéutica individual. No inicies, retires ni modifiques medicamentos sin consultar con un profesional sanitario.

Fuentes consultadas


Sobre este artículo: elaborado por Alzheimer Universal con revisión editorial y actualización de fuentes a 13 de septiembre de 2026. Los casos incluidos son ejemplos ficticios e ilustrativos y no representan a pacientes reales.

Este contenido se ofrece únicamente con fines informativos y no sustituye la consulta con un profesional sanitario. Ante cualquier duda, consulta con tu médico o especialista.


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