¿Quieres llegar a cuidadores, familias y profesionales? Publicidad y colaboraciones Publicidad y colaboraciones con Alzheimer Universal →
Inicio » Cine » Sants, con Vicky Luengo: cuando cuidar a una madre cambia también la vida de una hija

Sants, con Vicky Luengo: cuando cuidar a una madre cambia también la vida de una hija

Tiempo estimado de lectura: 9 minutos

Sants con Vicky Luengo sosteniendo una figura religiosa
Vicky Luengo protagoniza Sants, la nueva película de Mikel Gurrea.

Hay películas que hablan de la enfermedad y otras que prefieren mirar todo lo que ocurre a su alrededor: quién se queda, quién cuida, quién necesita escapar durante unas horas y qué sucede con la propia vida cuando la de alguien a quien quieres empieza a apagarse. Sants con Vicky Luengo y Ariadna Gil se instala precisamente en ese territorio incómodo.

No es una película sobre Alzheimer. Conviene aclararlo desde el principio. Pero sí habla de algo que conocen muy bien muchas familias que conviven con una enfermedad grave, una demencia o una situación de dependencia: el momento en que ser hijo o hija empieza a significar también cuidar.

Mikel Gurrea no parece interesado en convertir ese cuidado en una estampa ejemplar ni en una sucesión de lágrimas fáciles. Lo coloca junto al miedo, el cansancio, la culpa, el deseo de huir y una vida exterior que continúa aunque dentro de casa todo haya cambiado. Ahí es donde Sants deja de ser únicamente un drama familiar y adquiere una dimensión mucho más reconocible.

Sants con Vicky Luengo: una hija ante la enfermedad de su madre

En Sants con Vicky Luengo, la actriz interpreta a Lali, una mujer que vuelve a encontrarse frente a una realidad que ya no admite demasiadas evasivas: su madre, Gloria —Ariadna Gil—, se acerca al final de su vida.

Pero Gurrea introduce pronto una desviación inesperada. Mientras afronta esa despedida, Lali entra en contacto con una banda dedicada a robar figuras religiosas de iglesias y cementerios.

Sobre el papel, los dos mundos podrían parecer incompatibles. Una madre enferma, una hija que cuida, santos robados, cementerios, delito y misterio. Sin embargo, es precisamente esa fricción la que da personalidad a la propuesta. La intimidad del cuidado convive con un exterior imprevisible, clandestino y lleno de movimiento.

Gurrea vuelve además a trabajar con Luengo después de Suro. Y hay algo coherente en esa elección: de nuevo coloca sobre la actriz un personaje obligado a vivir entre lo que debería hacer, lo que desea y aquello que finalmente acaba haciendo.

Cuidar porque quieres, cuidar porque debes

En el centro de la película aparece una pregunta bastante menos sencilla de lo que parece: ¿cuidamos porque queremos hacerlo o porque sentimos que no tenemos derecho a elegir otra cosa?

El propio Mikel Gurrea ha situado la necesidad de cuidar entre las ideas que atraviesan la historia. Esa elección resulta importante porque evita reducir el cuidado a una demostración automática de amor.

Cuidar puede nacer del amor y producir agotamiento. Puede haber ternura y, en la misma tarde, ganas de salir corriendo. Se puede estar dispuesto a hacer casi cualquier cosa por alguien y echar de menos la vida que existía antes.

Nada de eso convierte necesariamente a una persona en peor cuidadora.

Cuidar a alguien y necesitar seguir viviendo no son sentimientos incompatibles.

Cuando el hijo se convierte también en cuidador

Hay un cambio de papeles que cuesta explicar hasta que llega. La madre o el padre que durante décadas resolvía problemas empieza a necesitarnos para cuestiones que antes hacía sin pensar.

Entonces aparecen las pequeñas decisiones que rara vez llegan al cine: quién se queda esta noche, quién acompaña al médico, cómo se organiza el trabajo, cuándo se descansa, qué ayuda hace falta y quién toma una decisión cuando nadie quiere tomarla.

Detrás de toda esa logística sigue existiendo, sin embargo, una relación entre madre e hija. Esa es una de las claves más interesantes de Sants: Lali no deja de ser hija porque tenga que cuidar, y tampoco deja de ser una mujer con deseos, contradicciones y una vida propia.

El cuidador perfecto funciona bien en los discursos. En la vida real resulta bastante más difícil de encontrar.

Sants con Vicky Luengo y el duelo antes de la pérdida

Una de las dimensiones más interesantes de Sants con Vicky Luengo aparece precisamente aquí. Lali sabe que la muerte de su madre está cerca y empieza a convivir con una despedida que todavía no se ha consumado.

Es lo que conocemos como duelo anticipado: emociones que pueden aparecer cuando sabemos que probablemente vamos a perder a alguien aunque esa persona todavía esté con nosotros.

En las demencias este proceso puede adquirir características particulares. La persona sigue presente mientras pueden cambiar su memoria, su autonomía, su forma de comunicarse y también parte de la relación que mantenía con quienes la rodean. En Alzheimer Universal hemos abordado con más profundidad el duelo anticipado en el Alzheimer y esa despedida que puede comenzar mucho antes del fallecimiento.

Aunque Sants no gira en torno a una demencia, su mirada sobre la enfermedad, la dependencia y la transformación de los vínculos familiares conecta de forma natural con muchas experiencias de cuidado. La película observa ese territorio en el que los papeles empiezan a cambiar, la autonomía se reduce y acompañar a alguien implica también asumir pérdidas antes de que llegue la despedida definitiva.

Cuidar no debería significar desaparecer

En este punto, Sants con Vicky Luengo se distancia del drama familiar más convencional. Mientras la vida de su madre se estrecha, la de Lali se abre hacia un espacio extraño, peligroso y casi clandestino: una banda que roba santos.

El thriller no parece estar ahí únicamente para sacar la película de una habitación. También permite leer el conflicto de Lali desde otro lugar. Fuera de casa siguen existiendo el riesgo, el deseo, las relaciones, la posibilidad de equivocarse y la necesidad de pertenecer a algo que no tenga que ver exclusivamente con ser «la hija de» o «la cuidadora de».

Ese contraste toca uno de los efectos menos visibles de los cuidados prolongados: la identidad del cuidador puede empezar a ocuparlo todo.

Primero se aplaza una salida. Después un viaje. Más adelante resulta difícil mantener determinadas relaciones o imaginar planes a medio plazo. La vida empieza a organizarse alrededor de otra persona hasta que reservar un espacio propio puede llegar a sentirse como una forma de egoísmo.

No debería serlo.

La culpa: esa presencia que casi nunca sale en los créditos

Hay una palabra que aparece una y otra vez cuando se escucha a personas cuidadoras: culpa.

  • Culpa por cansarse.
  • Culpa por enfadarse.
  • Culpa por necesitar ayuda.
  • Culpa por salir de casa.
  • Culpa por pensar alguna vez «no puedo más».
  • Y, a veces, culpa por imaginar cómo será la vida después.

El cine ha tendido muchas veces a representar el cuidado desde uno de dos extremos: el sacrificio ejemplar o la tragedia. La experiencia cotidiana suele ser bastante menos ordenada.

Se puede querer profundamente a alguien y estar exhausto. Se puede desear que permanezca y, al mismo tiempo, pedir que deje de sufrir. Se puede haber hecho todo lo posible y seguir preguntándose durante años si se hizo lo suficiente.

Los santos, la muerte y aquello que no podemos controlar

Desde una mirada estrictamente cinematográfica, Sants con Vicky Luengo resulta especialmente atractiva por la forma en que mezcla la enfermedad de una madre, el cuidado familiar y un inesperado relato de robos de imágenes religiosas.

Los santos son objetos hechos para permanecer, figuras quietas a las que otros atribuyen memoria, protección o consuelo. Lali, en cambio, vive en un momento en el que nada permanece. Su madre va a morir y ella no puede detenerlo.

Que la película coloque a esa mujer precisamente entre iglesias, cementerios y figuras sustraídas admite una lectura sugerente: cuando la realidad se vuelve imposible de controlar, quizá buscamos otra cosa que podamos tocar, mover, esconder o robar. No necesariamente para encontrar una respuesta, sino para seguir haciendo algo.

Ahí el thriller puede ser mucho más que un cambio de género. Puede convertirse en la expresión externa de un conflicto íntimo.

Una enfermedad grave afecta también a quien acompaña

Cuando una enfermedad avanza, toda la atención suele dirigirse —lógicamente— hacia quien la padece. Pero alrededor hay personas que también están atravesando una pérdida, tomando decisiones y reorganizando su vida mientras intentan mantenerse en pie.

Ese acompañamiento puede durar semanas, meses o años. Y deja huella.

Por eso hablar del cuidador no significa desplazar a la persona enferma del centro. Significa entender que cuidar es una relación y que, para que esa relación pueda sostenerse, quien acompaña también necesita descanso, ayuda y un lugar donde expresar lo que siente sin tener que parecer fuerte todo el tiempo.

Sants y el cine que se atreve a mirar también a los cuidadores

En su tramo más humano, uno de los mayores intereses de Sants con Vicky Luengo está en aquello que ocurre alrededor de la enfermedad: la vida del cuidador, las decisiones incómodas y la obligación de seguir existiendo fuera del cuidado.

Gurrea coloca esa cuestión dentro de un relato que evita, al menos desde su planteamiento, el camino más previsible. No hay únicamente una hija junto a una madre enferma. Hay robos, imágenes religiosas, peligro, deseo de fuga y una ciudad que continúa funcionando mientras en una casa alguien se prepara para morir.

Eso último quizá sea una de las experiencias más extrañas de cualquier duelo.

Mientras una parte de tu mundo se detiene, los autobuses siguen pasando. La gente trabaja, compra, discute, ríe y hace planes para el fin de semana. El mundo no concede una tregua porque alguien a quien quieres esté muriendo.

Quien cuida aprende a vivir entre esas dos realidades.

Una vida se está terminando.

La otra, aunque cueste aceptarlo, tendrá que continuar.

Ficha de Sants

  • Título: Sants / Saints
  • Dirección: Mikel Gurrea
  • Guion: Mikel Gurrea y Fran Kosterlitz
  • Reparto: Victoria Luengo, Ariadna Gil y Eulàlia Ramon
  • País: España / Italia
  • Año: 2026
  • Duración: 103 minutos
  • Género: drama / thriller
  • Presentación: Sección Oficial del Festival de San Sebastián 2026

Nota editorial: Alzheimer Universal aborda Sants desde la perspectiva del cine y los cuidados familiares. La película no ha sido presentada como una obra sobre Alzheimer ni debe interpretarse como información médica sobre una enfermedad concreta. Este artículo podrá actualizarse cuando se produzca su estreno comercial y estén disponibles nuevos materiales oficiales.

Este contenido se ofrece únicamente con fines informativos y no sustituye la consulta con un profesional sanitario. Ante cualquier duda, consulta con tu médico o especialista.


Descubre más desde Alzheimer Universal

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Descubre más desde Alzheimer Universal

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Alzheimer Universal

Información y apoyo para familias y personas cuidadoras

Visitar y seguir
¿Te ayuda Alzheimer Universal?

Puedes ayudarnos a mantener la web abierta, actualizada y gratuita.

Número de Bizum 680 289 511 Abre la aplicación de tu banco, entra en Bizum y selecciona «Enviar dinero».
Concepto sugerido: Apoyo AU