Alzheimer y el Contacto de Baja Afectividad. Un Interesantísimo Artículo de A. Sánchez

Alzheimer y el Contacto de Baja Afectividad

Contacto de baja afectividad en Alzheimer. Artículos de la Red – Por Alberto Sánchez (proximal.es)

El contacto de baja afectividad en Alzheimer es una forma de cuidar que ayuda a reducir la agitación, mejorar la conducta y crear un entorno más tranquilo. Este enfoque nos ayuda a entender que muchas reacciones no son voluntarias, sino una consecuencia directa del deterioro cognitivo. Por eso, comprenderlo puede cambiar por completo la forma de acompañar a una persona con demencia.

contacto de baja afectividad en Alzheimer enfoque para reducir la agitación

En el siguiente artículo, el psicólogo granadino Alberto Sánchez nos presenta, de forma personal, novedosa y útil, una orientación sobre el tratamiento y el cuidado de las personas con Alzheimer. Esta orientación, conocida como Contacto de Baja Afectividad (Low arousal approach en inglés), está especialmente indicada para manejar problemas de conducta y se ha desarrollado sobre todo en países nórdicos e Inglaterra. Entre sus ideas clave destacan el estrés, la adaptación de las exigencias y el bienestar de la persona.

Una forma más humana de cuidar

En este sentido, se trata de crear condiciones adecuadas para que las situaciones sean comprensibles, llevaderas y útiles para la persona. Es decir, la gran herramienta somos nosotros mismos: quienes cuidamos. Nuestra forma de hablar, de actuar y de reaccionar influye directamente en el comportamiento de la persona con Alzheimer.

Además, muchas conductas que interpretamos como negativas no lo son realmente. A menudo son respuestas al estrés, al miedo, al exceso de estímulos o a la confusión. Por eso, antes de corregir, conviene observar. Antes de insistir, conviene comprender. Y antes de exigir, conviene adaptarnos.

Aplicar el contacto de baja afectividad en Alzheimer implica reducir la presión, adaptar el entorno y facilitar respuestas posibles. De este modo, logramos una convivencia más tranquila y evitamos conflictos innecesarios. Además, esta mirada ayuda a proteger la dignidad de la persona y también el equilibrio emocional del cuidador.

Hablar de cuidado no debería limitarse a cubrir necesidades básicas. También implica proteger la dignidad, reducir el sufrimiento y crear un entorno emocionalmente seguro. Ahí es donde este enfoque muestra todo su valor, ya que propone una atención más calmada, más humana y más realista.

Y así es como Alberto comienza:

«Ayer tuve la ocasión de ver la película “Vivir dos veces”, una comedia dramática de la directora Maria Ripoll y que de forma general trata sobre cómo es vivir con Alzheimer. Personalmente me conmocionó mucho y a medianoche de hoy, cuando escribo este artículo, me despertó un sueño entre lágrimas. De hecho, cuando escribo estas palabras tengo que hacer un esfuerzo para que no se me caigan las mismas, y no soy de lágrima fácil. Aunque el sueño se componía de diferentes partes lo que me conmocionó del mismo es que soñaba que me encontraba a mi padre y este ya no me podía reconocer. Generalmente lo primero que me suele decir mi padre cuando hablamos o nos vemos es “¡Ay mi negrito!” o algo cariñoso del mismo estilo (…) «

Otro extracto del artículo

(…) El principio fundamental que rige el Contacto de Baja Afectividad se aplica de la misma forma en personas con demencia senil y Alzheimer: “Las personas que pueden comportarse lo hacen”. No se trata de una cuestión de distracción o pereza, sino de limitaciones reales. Por ello debemos tratar a estas personas de una forma sosegada, tranquila y comprensiva…

Contacto de baja afectividad en Alzheimer: qué propone este enfoque

La base es sencilla: si una persona no responde como esperamos, probablemente no pueda hacerlo en ese momento. Por tanto, el objetivo no es corregir sin parar, sino reducir la presión. Esto cambia por completo la forma de intervenir y evita muchas situaciones de tensión.

Por ejemplo, ante una negativa a ducharse o vestirse, puede haber miedo o falta de comprensión. En estos casos, insistir suele aumentar el conflicto. En cambio, reducir estímulos y dar tiempo mejora la respuesta.

Enfoque de baja activación en Alzheimer en el día a día

Convivir con el Alzheimer implica escenas repetitivas y emocionalmente intensas. Sin embargo, cuando entendemos el origen de las conductas, dejamos de interpretarlas como algo personal.

El contacto de baja afectividad en Alzheimer ayuda a disminuir la agitación porque elimina presión innecesaria. Muchas crisis desaparecen cuando reducimos exigencias.

Pautas prácticas para cuidadores

Habla con frases simples, mantén un tono calmado y da una sola indicación cada vez. Respeta el espacio personal y evita invadir de forma brusca.

Si aparece una negativa, no insistas de inmediato. Cambia el foco y vuelve más tarde.

Dónde leer el artículo completo

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Demencia, Alzheimer y el contacto de baja afectividad

contacto de baja afectividad en Alzheimer

También os invitamos a ver el siguiente vídeo:

Una reflexión necesaria

El contacto de baja afectividad en Alzheimer no es solo una técnica, sino una forma de cuidar. Porque cuando reducimos la presión y aumentamos la calma, todo cambia.

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