Aquellas mujeres que se olvidaron de vivir.
- Cuidar a una persona con Alzheimer implica un nivel de entrega y sacrificio que no todo el mundo está preparado para asumir.
- Muchas cuidadoras dejan en pausa su propia vida para sostener, en silencio, la de un familiar dependiente.
- Detrás de cada persona atendida hay una historia invisible de esfuerzo, amor y desgaste diario.
Aquellas mujeres que se olvidaron de vivir: el papel invisible de las cuidadoras

Requiere más cuidados que un recién nacido, pero ha superado los 80 años. Se llama Antonia, padece Alzheimer y desde hace cuatro años se alimenta a través de una sonda nasogástrica.
Historias como esta reflejan bien a aquellas mujeres que se olvidaron de vivir, cuidadoras que entregan su tiempo, su energía y su vida al cuidado de un familiar dependiente.