El dolor en Alzheimer puede pasar desapercibido cuando la persona ya no consigue explicar con claridad qué le duele. Un aumento repentino de agitación, gritos, llanto, muecas, problemas para dormir, cambios frecuentes de postura, rechazo de comida o menor movilidad pueden ser formas de expresar dolor o malestar.
Señales de dolor cuando una persona con Alzheimer no puede expresarlo
- Expresión facial: muecas, tensión o gestos de sufrimiento.
- Cambios de conducta: agitación nueva, irritabilidad, llanto, gemidos o gritos.
- Movimiento: proteger una zona, evitar moverse o cambiar constantemente de postura.
- Sueño y alimentación: dormir peor o dejar de comer puede indicar malestar, incluido dolor dental.
- Respiración u otros signos físicos: una respiración trabajosa, inflamación, fiebre o cambios físicos requieren valoración.
Un cambio brusco de conducta no debería atribuirse automáticamente a la demencia. Si se sospecha dolor o enfermedad, conviene solicitar una evaluación sanitaria del dolor y de su posible causa, especialmente cuando la persona no puede describir lo que siente.
A continuación se conserva íntegramente el artículo original y sus referencias científicas.
Dolor en Alzheimer (II): Cómo identificarlo en el enfermo
En la condición de demencia, implica un deterioro gradual de aquellas habilidades comunicativas con las personas que les rodean. En etapas iniciales de la enfermedad, la capacidad del enfermo de Alzheimer para reconocer y reportar el dolor que está sintiendo puede estar intacta. Pero, en cambio, llegado a etapas posteriores (media y grave) esta capacidad disminuye. Esta difícil situación concluye en que el enfermo no puede comunicar su dolor y por tanto no encontrar un alivio adecuado.
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