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Guías y consejos escritos
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La escucha activa en demencia no consiste en “oír palabras”. Consiste en descubrir lo que hay detrás. Las personas con demencia tienen cosas que decir y, de hecho, las dicen. Sin embargo, sus frases pueden parecer fragmentadas, repetitivas o incluso inconexas. Por eso, cuando se trabaja con un enfoque centrado en la persona, uno de los objetivos es comprender el significado que subyace en lo que se expresa.
El estreñimiento en personas mayores es uno de los problemas digestivos más frecuentes en la vejez. Aunque a menudo se percibe como un trastorno leve, su impacto en la calidad de vida puede ser considerable. De hecho, cuando no se aborda adecuadamente, puede generar malestar persistente, dolor abdominal y complicaciones evitables. Por ello, identificar sus causas y aplicar un tratamiento adecuado y personalizado resulta fundamental.
Con el envejecimiento, la motilidad intestinal tiende a disminuir de forma natural. Además, pueden intervenir otros factores como la deshidratación, la falta de movilidad, determinados medicamentos o la presencia de enfermedades crónicas. En consecuencia, el tránsito intestinal se vuelve más lento, lo que favorece la aparición de dificultad para evacuar.
Cuidar a una persona con una enfermedad neurodegenerativa ya es un desafío importante. Sin embargo, cuando hablamos de demencias raras y aislamiento del cuidador, la experiencia puede volverse aún más compleja. Muchas veces no existen protocolos claros, ni grupos específicos, ni información accesible. Por eso, la sensación de navegar sin mapa es frecuente.
El Índice de Barthel es una escala de valoración funcional. Mide, de forma rápida y objetiva, la independencia de una persona en 10 actividades básicas de la vida diaria (ABVD). Estas van desde comer, desplazarse o ir al baño.
Esta herramienta se usa a diario en ámbitos como geriatría, neurología, rehabilitación y unidades de demencia. Se aplica para decidir planes de cuidados, asignar recursos y ofrecer los apoyos que realmente necesita cada paciente.
Descubre qué es la Escala de Valoración Sociofamiliar de Gijón, cómo aplicarla paso a paso y cómo interpretar sus resultados. Cuando cuidamos a una persona con Alzheimer u otra demencia, solemos fijarnos en la memoria, la orientación o la conducta. Pero hay una pregunta clave que a menudo se queda en la sombra: ¿cómo es realmente su entorno social y familiar?
La comunicación en personas con demencia es un aspecto clave del cuidado diario y cambia a medida que la enfermedad avanza. Lo que antes era sencillo puede volverse confuso, repetitivo o frustrante. Estas dificultades no solo afectan a quien vive con demencia, sino también a quienes cuidan, acompañan y aman.
Las personas con demencia pueden beneficiarse de forma notable de actividades adaptadas que estimulen sus capacidades cognitivas, emocionales y físicas. No se trata de “ocupar el tiempo”, sino de ofrecer experiencias con sentido, ajustadas a la etapa de la enfermedad y a la historia personal de cada persona.
Cuidar a una persona con Alzheimer o con otra demencia es uno de los actos de amor más profundos que existen. Sin embargo, cuando el cuidado se prolonga en el tiempo, puede generar un impacto silencioso y devastador: la pérdida progresiva de la propia identidad del cuidador.
Ser cuidador de alguien con Alzheimer u otra demencia es un viaje lleno de amor, paciencia y, a veces, miedo. Pero ¿qué sucede cuando los síntomas aparecen y aún no hay un diagnóstico claro? Cuando la enfermedad no tiene nombre, los cuidadores sienten un torbellino de emociones para el que nadie les prepara. Este artículo te ayudará a entender esos sentimientos y a encontrar herramientas de resiliencia y motivación para seguir adelante.
A medida que la demencia avanza, la seguridad y el confort del hogar se vuelven cada vez más importantes. Adaptar la vivienda a las necesidades de una persona con demencia puede ayudar a prevenir accidentes y a hacer la vida diaria más manejable, tanto para la persona afectada como para quienes la cuidan.