El edadismo es la forma de pensar, sentir y actuar hacia otras personas —o hacia uno mismo— en función de la edad. Puede expresarse mediante estereotipos, prejuicios y discriminación. Aunque afecta a personas de cualquier edad, tiene un impacto especialmente importante en las personas mayores.
No siempre aparece como una agresión evidente. También puede esconderse detrás de frases aparentemente cariñosas, decisiones tomadas “por su bien”, exclusiones laborales, barreras en la atención sanitaria o una forma de hablar que infantiliza y reduce a la persona a su edad.
Esta guía ha sido revisada y actualizada el 23 de septiembre de 2026 para reunir en una sola página qué es el edadismo, cómo reconocerlo, ejemplos cotidianos y recursos útiles para combatirlo.
Qué es el edadismo
La Organización Mundial de la Salud define el edadismo a partir de tres componentes: los estereotipos —cómo pensamos—, los prejuicios —cómo sentimos— y la discriminación —cómo actuamos— por razón de edad.
El término fue acuñado en 1969 por el gerontólogo Robert N. Butler. Hoy se utiliza para describir una discriminación que puede aparecer en las instituciones, en las relaciones entre personas y también de forma autodirigida, cuando alguien termina interiorizando ideas negativas sobre lo que “ya no puede” hacer por tener determinada edad.
Tres formas de edadismo que conviene reconocer
Edadismo institucional
Aparece en normas, políticas, procedimientos o prácticas que colocan a unas personas en desventaja únicamente por su edad. Puede darse en el empleo, los servicios, la atención sanitaria, la participación social o el acceso a determinados recursos.
Edadismo interpersonal
Se produce en la relación entre personas. Incluye comentarios despectivos, bromas, trato paternalista, ignorar la opinión de una persona mayor o dirigirse a su acompañante como si ella no pudiera entender o decidir.
Edadismo autodirigido
Los estereotipos culturales pueden acabar interiorizándose. Frases como “a mi edad ya no merece la pena”, “esto ya no es para mí” o “soy demasiado mayor para aprender” pueden limitar decisiones y oportunidades aunque no exista una incapacidad real que lo justifique.
Ejemplos de edadismo en la vida cotidiana
- Descartar a una persona para un empleo suponiendo que “ya no aprenderá” por su edad.
- Dar por hecho que una persona mayor no utiliza tecnología o no puede aprender a utilizarla.
- Atribuir automáticamente un síntoma médico a “cosas de la edad” sin estudiarlo adecuadamente.
- Tomar decisiones sobre la vida de una persona mayor sin preguntarle su opinión.
- Hablarle con un tono infantil o utilizar diminutivos que no emplearíamos con otros adultos.
- Referirse a todas las personas mayores como “abuelos”, aunque no exista esa relación familiar.
- Presentar la vejez únicamente como deterioro, dependencia o carga.
- Considerar a las personas mayores como un grupo homogéneo, ignorando sus enormes diferencias individuales.
Infantilización, despersonalización y deshumanización
Una parte del edadismo cotidiano aparece en el lenguaje y en el trato. Infantilizar significa tratar a un adulto como si fuera un niño. Despersonalizar supone dejar de verlo como una persona con historia, preferencias y derechos propios. Y deshumanizar aparece cuando sus deseos, intimidad, autonomía o capacidad de decisión dejan de ocupar el lugar que merecen.
Esto puede ocurrir incluso con buena intención. Ayudar no significa sustituir innecesariamente a la persona ni decidir por ella cuando todavía puede participar.
Edadismo, género, discapacidad y otras desigualdades
El edadismo no actúa siempre de forma aislada. La OMS señala que puede entrecruzarse y agravar otras formas de desventaja, entre ellas las relacionadas con el sexo, la discapacidad o el origen. Por eso algunas personas pueden sufrir varias formas de discriminación al mismo tiempo.
Edadismo y Alzheimer
Confundir Alzheimer con envejecimiento normal es también una forma de simplificar en exceso la vejez. El Alzheimer no es una consecuencia inevitable de cumplir años. El edadismo puede hacer que determinados síntomas se minimicen, que se normalicen cambios que merecen valoración o que se reduzca a la persona a su diagnóstico.
Desarrollamos específicamente este tema en Edadismo y su impacto en la percepción del Alzheimer.
Cómo combatir el edadismo
La OMS identifica tres grandes estrategias con evidencia para reducir el edadismo: políticas y legislación, educación e intervenciones intergeneracionales.
- Revisar el lenguaje y evitar expresiones que infantilizan o ridiculizan.
- Escuchar a las personas mayores y hacerlas partícipes de las decisiones que les afectan.
- No asumir capacidades o limitaciones únicamente por la edad.
- Favorecer espacios en los que convivan y colaboren distintas generaciones.
- Mostrar una imagen diversa y realista del envejecimiento en medios, publicidad y redes sociales.
- Detectar prácticas institucionales que excluyen sin una justificación individual.
Envejecimiento activo y participación
Combatir el edadismo no consiste en idealizar la vejez. Significa reconocer que las personas mayores son diversas, que algunas necesitarán apoyos y otras no, y que la edad cronológica por sí sola no debería borrar su voz ni su derecho a decidir.
En Envejecimiento activo y edadismo recogemos también las reflexiones de la periodista Rosa María Calaf sobre autonomía, estereotipos y participación social.
Glosario sobre edadismo de Fundación ”la Caixa”
Fundación ”la Caixa” publicó en 2023 un Glosario sobre edadismo, elaborado por Montse Celdrán, que reúne expresiones y palabras edadistas recogidas con la participación de personas mayores. Es un recurso especialmente útil para detectar cómo el lenguaje puede reproducir estereotipos sin que seamos conscientes de ello.
Descargar el Glosario sobre edadismo en PDF.
Libro del IMSERSO sobre las múltiples caras del edadismo
Para profundizar en la discriminación por edad en el empleo, la sanidad, las residencias, los medios de comunicación y otros ámbitos, puedes consultar también Edadismo: Las múltiples caras, donde conservamos el libro publicado por el IMSERSO.
Edadismo y buen trato
La respuesta al edadismo no es tratar a las personas mayores como un colectivo frágil al que hay que proteger de todo, sino promover respeto, autonomía, participación y dignidad. Puedes ampliar esta parte en nuestra guía sobre buen trato a las personas mayores.
Cuando el problema ya no es un estereotipo sino una acción u omisión que causa daño, hablamos de otra cuestión que requiere una respuesta específica. Consulta Maltrato a personas mayores: señales y cómo actuar.
Fuentes y recursos
- Organización Mundial de la Salud: Envejecimiento y edadismo.
- OMS: Informe mundial sobre el edadismo y recursos de la campaña global.
- Fundación ”la Caixa”: Glosario sobre edadismo.
Este contenido se ofrece únicamente con fines informativos y no sustituye la consulta con un profesional sanitario. Ante cualquier duda, consulta con tu médico o especialista.
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