Envejecer no es sinónimo de encerrarse y esperar que los días pasen pasivamente. Todo lo contrario, mientras la salud lo permita hay que salir y realizar actividades que nos gusten.
No perdamos la alegría de vivir, bromear y disfrutar a diario en lo posible. No hay instante del día que no podamos aprovechar para sentirnos bien. (Sea cual sea la situación).
Con los enfermos de Alzheimer es vital dedicar tiempo cada día para la estimulación cognitiva, y la gran meta para el cuidador es, entre otras, conseguir el retraso en la evolución de la enfermedad.