Tiempo estimado de lectura: 14 minutos
El llamado triángulo de la muerte y cerebro no es una leyenda urbana, pero su nombre da una idea falsa del riesgo real. La zona existe y sus venas están unidas a otras del interior del cráneo. Este dato explica un peligro muy poco frecuente, aunque grave: una infección facial puede extenderse y favorecer una trombosis del seno cavernoso.

La pregunta científica no es si esa unión existe —porque existe—, sino qué efectos están probados y cada cuánto ocurren. Un grano no viaja hasta el cerebro, apretarlo no causa Alzheimer y el triángulo facial tampoco origina tumores, migrañas o demencia. Para entender la relación entre el triángulo de la muerte y cerebro hay que separar las infecciones, los coágulos sin microbios y los daños en los vasos causados por algunos retoques estéticos.







