Actualización 2026. La decisión sobre una sonda de alimentación en una persona con demencia avanzada requiere una valoración individual y compartida. Las recomendaciones actuales no apoyan iniciar alimentación enteral de forma rutinaria en la demencia grave. Antes de plantearla deben valorarse causas potencialmente reversibles de la reducción de la ingesta, seguridad al tragar, estado nutricional, comodidad, objetivos de cuidados, preferencias expresadas previamente y posibles beneficios y cargas de la intervención.
Sonda de alimentación en demencia avanzada: qué dicen las guías actuales
La guía ESPEN 2024 sobre nutrición e hidratación en demencia recomienda que la nutrición enteral pueda utilizarse de forma temporal en personas con demencia leve o moderada cuando la ingesta insuficiente se deba principalmente a una situación potencialmente reversible. En cambio, establece que no debe iniciarse nutrición enteral en personas con demencia grave. DOI: 10.1016/j.clnu.2024.04.039.
NICE coincide en que la alimentación enteral no debe utilizarse de forma rutinaria en demencia grave, salvo que exista una comorbilidad potencialmente reversible que la justifique. También recomienda apoyar la alimentación e hidratación oral y considerar la valoración por un profesional especializado en deglución cuando existan problemas de seguridad al comer o beber.
La revisión Cochrane sobre alimentación enteral en demencia grave concluyó que la evidencia disponible no demuestra de forma sólida beneficios clínicos que justifiquen su uso rutinario y señala la necesidad de considerar también los posibles daños. DOI: 10.1002/14651858.CD013503.pub2.
La revisión original de 2013
El artículo que reproducimos y comentamos en esta página fue publicado en Revista Clínica de Medicina de Familia en 2013 por M.ª Luisa de la Rica Escuín, Julia González Vaca, José Luis Oliver Carbonell y Pedro Abizanda Soler. Revisó la literatura disponible entre 2000 y 2012 sobre sondas de alimentación en demencia avanzada. DOI: 10.4321/S1699-695X2013000100007. Sus conclusiones generales sobre la ausencia de un beneficio demostrado de la alimentación enteral rutinaria en demencia avanzada siguen siendo coherentes con las principales guías y revisiones actuales.
Importante: esta información es divulgativa. Las decisiones sobre nutrición artificial deben tomarse con el equipo sanitario y teniendo en cuenta la situación clínica concreta, la capacidad para decidir, las voluntades anticipadas cuando existan y los objetivos de cuidados.
A continuación se conserva el contenido de la revisión histórica para mantener su contexto, metodología y conclusiones originales.
REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA SOBRE EL USO DE LAS SONDAS DE GASTROSTOMÍA EN EL PACIENTE CON DEMENCIA AVANZADA.
Ma Luisa de la Rica Escuín, Julia González Vaca, José Luis Oliver Carbonell y Pedro Abizanda Soler
Servicio de Geriatría. Complejo Hospitalario Universitario de Albacete
Última revisión: Rev Clin Med Fam vol.6 no.1 Albacete feb. 2013
Uso de sondas de alimentación en el paciente con demencia avanzada
Introducción:
La aparición de disfagia es marcador de la fase final de la demencia. Estudios hasta el 2000 ponían en entredicho los objetivos que justifican la colocación de sondas de alimentación, pero ésta sigue siendo una intervención frecuente en demencias avanzadas.
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