Recordemos que a medida que pasan los años, el tejido del cerebro se deteriora y la materia gris se va perdiendo, acción que tiene como efecto la ya mencionada atrofia cerebral entre otras desmejoras. Es por eso que las personas que se mantienen más en forma (nunca nos podemos olvidar del “Mens sana in corpore sano”) físicamente también lo están cerebralmente. Esto es debido a la serotonina, neurotransmisores íntimamente relacionados con el estado de ánimo y que son segregados gracias al ejercicio físico, protegiendo a nuestro preciado cerebro de los achaques típicos de una edad avanzada.