Cartas del Alzheimer «¿Dónde Estás?» Por Adelina Gimeno Navarro

DÓNDE ESTÁS Es injusta, inaceptable, esta cruel enfermedad que se apodera de tus seres queridos. Los maltrata escondiendo aquello que fueron, los aparta de todo aquello que quisieron. Moral y físicamente los destroza, los humilla inmerecidamente, no son dueños de sus actos. Y una se pregunta, qué dónde están. Ya no son quienes eran, no … Leer más

¿Alzheimer? Esto es lo que Pasa…y Más

Esto es lo que Pasa…y Más En el proceso de cuidar a un familiar dependiente, se pasan por mil etapas y todas son diferentes. Son lecciones que la vida nos da para poner en práctica la teoría, que tantas veces hemos escuchado y verbalizado: ¿La quieres? ¿Le quieres? Si la respuesta tanto en el pasado … Leer más

Un Respiro para los Cuidadores.

Un respiro para los cuidadores En ocasiones ya hemos hablado de la necesidad que tenemos los cuidadores de tomarnos un respiro, lo que es evidente es que, a menudo, nos resulta imposible tomarnos unas horas libres para poder cuidar de nosotros mismos. Nuestra salud física y mental se pone a prueba todos los días ya … Leer más

De La Soledad…Al Vacío Del Todo Lleno

Hablar de la soledad del familiar cuidador, no es hablar de falta de compañía, qué también, sino del vacío del alma.

La soledad de la persona cuidadora, sólo la comprende quién la vive y quién la siente, las demás personas sólo pueden, en el mejor de los casos,
aproximarse a este sentimiento.

Esta soledad conecta con el verdadero sentido de nuestra existencia y éste aspecto es el motor que despierta al resto de las emociones que…

SILLAS VACÍAS (Reflexiones maravillosas)

SILLAS VACÍAS…

Cuando era más niño, en Navidad le preguntaba  a mi Mamá qué quería y ella me decía salud y que no falte nadie el año que viene. Como casi cualquier niño le decía: no mamá un regalo en serio. Hoy me doy cuenta de cuanta razón tenía, que los regalos no son nada si las sillas están vacías.

Sillas vacías

 Se acercan las Fiestas y empiezan los preparativos: los regalos, la decoración, el menú de la cena, el lugar donde reunirse… Y aparece la pregunta inevitable: «Cuántos somos el 24?». Y en la respuesta, aparecen, implícitamente, las «sillas vacías», las personas que no están…

La persona que está lejos, la que la vida llevó por otro camino, la que eligió no estar, la que se enemistó, la que se llevó la muerte… Y aparece la tristeza. Y las «sillas vacías» duelen. Y necesito ese abrazo contenedor y prolongado que no va a llegar… Y extraño tu sonrisa…Y los ojos se llenan de lágrimas… Y duele… Pero es la realidad. Y a la realidad hay que aceptarla…

Entonces suspiro hondo y giro la cabeza. Y veo las «sillas ocupadas». Son las personas que me aman. Y sonrío. Así es parte de la vida: pérdidas y ganancias…

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