El llamado síndrome del cuidador quemado describe una situación de agotamiento físico y emocional que puede aparecer cuando las demandas del cuidado se mantienen durante mucho tiempo y superan los apoyos, el descanso y los recursos disponibles de la persona cuidadora.
Conviene hacer una precisión: “burnout” no es un diagnóstico médico para familiares cuidadores. La Organización Mundial de la Salud utiliza ese término específicamente para el estrés crónico del ámbito laboral. En el cuidado informal de una persona con Alzheimer o demencia es más preciso hablar de estrés, agotamiento y sobrecarga del cuidador.
En los últimos tiempos se están sucediendo continuamente nuevos estudios de investigación sobre la enfermedad de Alzheimer que, a primera vista y para un neófito en la materia, pueden resultar, cuando menos, de lo más curiosos, sobre todo por lo sorpresivo de sus enfoques y planteamientos.